Amistades

Vinicius de Moraes fue un poeta rodeado de amigos por todos lados. La amistad fue el tema de muchos de sus poemas, crónicas y músicas. Era un poeta que se volvió conocido por crear su obra a partir de los afectos y de los amores, pero también de los amigos. Fueron décadas de intercambios constantes entre sus compañeros de literatura y música, construyendo pactos afectivos e historias de vida.

Con su polivalencia cultural y social, Vinicius se vio rodeado, desde su juventud, por diversas personas de las más distintas clases y procedencias. Eran anónimos o famosos que contribuyeron, de alguna forma, en su vida y en su obra. Podemos citar, entre muchos otros, nombres como Otavio de Farias, Mário de Andrade, Oswald de Andrade, Antonio Maria, Pablo Neruda, Oscar Niemeyer, Di Cavalcanti o Cándido Portinari.

A continuación, les presentaremos apenas a algunos de los principales amigos de esta jornada.

João Cabral de Melo Neto

Vinicius y João Cabral fueron diferentes y, de cierto modo, complementarios. La sequedad de uno equilibraba y se alimentaba del lirismo del otro. Se conocieron en 1943, a través de la visita del escritor norteamericano Waldo Frank. En Recife, los dos poetas entablan una profunda amistad, que habría de volverse aún más cercana por la vida de la diplomacia internacional, que ambos tendrían en común. Fue el “homem que não gosta de música” (el hombre a quien no le gusta la música), como João Cabral era conocido, quien publicó, en 1949 y en su imprenta particular, llamada El LIbro Inconsútil, cincuenta ejemplares del poema Pátria Minha (Patria mía). Fue él también quien sugirió el título de Orfeu da Conceição (Orfeo de la Concepción) para la obra de Vinicius.

Manuel Bandeira

La amistad entre Vinicius y Manuel Bandeira empieza justamente en 1936, cuando el poeta carioca tenía ventitrés años y el poeta pernambucano ya había cumplido los cincuenta. Esta diferencia de edad no les impidió construir una de las amistades más sólidas que ya existió, entre dos poetas brasileños. Vinicius lo llamaba de “poeta, pai, áspero irmão” (poeta, padre, áspero hermano). 

Rubem Braga

El escritor Rubem Braga, capixaba (es decir: oriundo de la provincia de Espíritu Santo) fue, durante mucho tiempo, uno de los amigos más íntimos de Vinicius. La amistad se consolidó durante los efervecientes años de 1940, cuando ambos participaban activamente de rondas bohemias por Río de Janeiro. El dúo se hizo famoso principalmente entre el grupo de amigos que se reunía en el Bar Vermelinho, ubicado en la zona céntrica  de la ciudad. Este círculo era célebre por reunir arquitectos, artistas plásticos, escritores, dramaturgos y la más  “fina flor” (la más valiosa joya)  del alto modernismo brasileño de aquel período. Años más tarde, Braga, junto a Fernando Sabino, fue el editor de algunos libros del poeta carioca, publicados a través de sus editoras Do Autor y Sabiá.

Los “Amigos mineiros”

Otto Lara Resende, Paulo Mendes Campos, Hélio Peregrino y Fernando Sabino formaron durante un buen período, transcurrido en Río de Janeiro, un cuarteto de amigos inseparables. Estos lazos tenían raíces desde su vida en Belo Horizonte, antes de que todos ellos se vinieran a vivir a Río. Vinicius los conoció en 1942, durante una visita a Minas. Se hizo amigo del grupo en un viaje hacia la capital minera, del que participó como invitado por Juscelino Kubitscheck, en aquel entonces alcalde. A partir de ese momento inicial, trabó una amistad muy particular y que duraría toda la vida con cada uno  de ellos.

Carlos Drummond de Andrade

Drummond y Vinicius nunca fueron amigos muy cercanos. Sus personalidades eran muy distintas. La diferencia en el estilo de vida – muy tranquila en el caso del poeta minero y extremadamente activa para el poeta carioca – ya nos revela mucho de ambos. No obstante lo cual, siempre estuvieron cerca, intercambiando cartas y admiración mutua. Drummond, incluso, fue quien acuñó algunas de las mejores frases sobre Vinicius; ninguna parece sintetizar mejor la amistad entre ellos que la declaración definitiva de: “Eu queria ter sido Vinícius de Moraes” (...Me hubiera gustado haber sido Vinicius de Moraes).

Carlos Leão

El arquitecto Carlos Leão se cruzó con la vida de Vinicius a través de su casamiento con Tati, su primera esposa. O mejor dicho: Vinicius la conoció a través de Carlos, pero con el casamiento, esta convivencia se volvió algo constante, ya que Carlos era el cuñado de Tati. En los años ’40, fue el gran amigo de Vinicius,  en las incursiones bohemias por las calles de Río. Además, fueron compañeros artísticos en varios proyectos, libros y publicaciones. Fue en la casa de Carlos Leão, en el Morro do Cavalão, en Niteroi, donde Vinicius empezó a escribir el texto que, años después, se convertiría en su obra Orfeu da Conceição.